Final del Cuento El Sennin.
Cuando Gonsukè se vio suspendido en el aire, le dijo a la vieja zorra: -¿Que más hay que hacer? ¿Acaso es todo?
La vieja zorra atónita por lo que estaba viendo y volviendo en si le dijo: -No, ahora tienes que subir más alto y ver lo que hay más allá.
Al momento de verse Gonsukè entre las nubes, pensó: -Siempre me ha gustado saber que hay fuera del planeta, ¿existirá un reino o no hay nada? Creo que la mejor forma de saberlo, seria viendo con mis ojos que hay afuera; después de todo –dijo – es un requisito para ser sennin y no muchos logran serlo.
Gonsukè siguió dando pasos y mas pasos hasta que atravesando la atmósfera, finalmente pudo salir del planeta. Al ver Gonsukè lo que había exclamó: -¡Dios mío! ¿Qué es esto? Gonsukè había encontrado un paraíso lleno de seres extraterrestres llamados Hectores Santananes; seres muy inteligentes, pero no muy gentiles. Estos seres eran millones, pero todos eran únicos a la vez y de noche con la oscuridad brillaban.
Gonsukè entró al paraíso extrañado, al verlo, todos los Hectores lo miraron y a una voz le preguntaron: -¿Quien eres? Gonsukè muy despacio les dijo: -Soy Gonsukè y soy un sennin.
Los Hectores Santananes al oírlo, empezaron a celebrar, pues había llegado un sennin al paraíso. Bailaron todo el día, al llegar la noche, todos se reunieron en torno a una gigantesca olla con agua, sal y demás yerbas aromáticas que hervía en una fogata.
Sonó una especie de campana y el rey del paraíso llamado Héctor Santana dijo con voz potente: -Traigan al sennin. Gonsukè se emocionó pues al parecer lo iban a condecorar por ser el único en su especie dentro del paraíso y se decía así mismo:-
No te pongas nervioso Gonsukè, debes mostrarte fuerte, vas a ser el rey, vas a brillar como ellos, cálmate. Gonsukè se paro frente a Héctor Santana y este le dijo:-Serás el sennin esta noche, siéntete dichoso.
Gonsukè no sabía que sennin en el idioma hectoriano significaba cena, así que no se preocupo;-Busquen el machete verdugos -; que así les llamaban a los carniceros.
Al verlos Gonsukè con agilidad, se dio cuenta de que se lo iban a comer y sin esperar más nada, salió despavorido corriendo por el aire, mientras los Hectores le seguían para matarle, casi llegando a atravesar la atmosfera nuevamente, suspendido en el aire encontró “El Paquete”, el cual traía envuelto un propulsor, que utilizó para escapar con más rapidez de los extraterrestres, quienes no pudieron alcanzarle.
Gonzukè encontró una cueva en el monte Everest, donde pasó el resto del día sin ver más que la oscuridad de la cueva; sin saber que estaba invadiendo el territorio de un manatí con alas, que lo aplastó Un alquimista lo encontró y lo salvo llevándolo devuelta a la Vieja Zorra.